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Pequeños y hermosos mortales

miércoles, 29 de agosto de 2012

▲99 Like a love song


Aquella niña obtenía una soledad sin merecerla. Su mayor amiga era la música y su único acompañante era un viejo violín. Reía sola, la mayoría de las tardes en su infancia, cuestionándose una y otra vez porque la vida le había cobrado algo de lo que ella no era culpable. Jugaba a las cartas sola, construyendo inmensos castillos que se podían derrumbar con tan sólo un soplido del viento. Fué creciendo sin recibir una sonrisa por parte de nadie, más que del espejo en el que se reflejaba. Disfrutaba la vida en compañía de su violín y de cada una de las melodías que ella interpretaba. Su vida era la música, lo único que le daba verdadera felicidad, lo único que le hacía sentir que vivir la vida con una sonrisa valía la pena. 
Aún recordaba todas las amargas lágrimas negras que ella había derramado antes de encontrar su verdadera pasión, antes de encontrarle un sentido a su existencia. Pensaba que la soledad sería su acompañante de vida, la única que estaría para siempre y nunca se iría, sin embargo había encontrado algo más grande que la soledad; 'La música.' 
Aquella que la acompañaba siempre, junto con sonrisas, alegrias y miles de sueños. Su mayor anhelo en esta vida, era que la personas reconocieran su talento, pero más que nada se dierán cuenta de que el violín era todo para ella,
que le aplaudieran y vieran lo mucho que ella podía entregar. Esa tarde en especial, nuevamente se volvía a sentir triste y enojada con la vida, pero una vez más, colocó a su mas grande amigo en su hombro y en el hueco de su cuello, sintiendo esa tranquilidad inmediata. Tomó el arco con su mano, y tocó una de esas tantas melodías que le lograban llenar el alma y el corazón. La musica la embargó por completo, mientras sentia algo calido en su pecho, cerró los ojos dejándose llevar por su mayor pasion, la expledorosa música y junto a esa melodía formo una sinfonía perfecta. Las lágrimas no se hicieron esperar y bajaron por sus rosadas mejillas. Esta vez no lloró porque se sintió triste, sino porque jamás se había sentido asi de completa.

martes, 14 de agosto de 2012

▲ 98 Un día nos volveremos a reencontrar.


Una lagrima cayó de tus ojos negros, deslizándose lentamente por tu mejilla. 
Nada me había rotó tanto el alma como verte de esta manera. Un sentimiento extraño surgió en mi pecho acompañado de dolor. Ese dolor aplastó mis pulmones haciéndome imposible la tarea de respirar, sentía como cada pedazo de mi desgarrado corazón, se caía formando un vacío. Te reusaste a ver mi mirada, te reusaste a darme una explicación y mi mente solo pudo encontrar una posibilidad...
que yo había sido la culpable de tu sufrimiento. 
Yo había tenido la culpa, de que esos ojos que me habían conquistado, estuvieran rojos de tanto llanto. La nieve de este día caía formando una tormenta cada vez más fuerte. Deseaba correr y alejarme de ti, alejarme de este dolor. Pero mis piernas no reaccionaban, y en ese momento sabía claramente que debía de hacer, debía correr y alejarme de ti para ya no hacerte daño. Pero en vez de eso me refugié en tus brazos y tú hiciste lo mismo. Me atrajiste hacia a ti y me llenaste de besos. Te dije lo mucho que te amaba y lo imposible que se me haría la tarea de vivir sin ti. Tu me diste una respuesta similar, me diste una frase que no importa cuántos años pasen yo jamás voy a olvidar;
"Si dos corazones que se aman se separan, dejan una huella imborrable que se convierte en dolor, el destino pone en juego muchas cosas pero el amor verdadero de alguna manera u otra, se vuelve indestructible, tanto que se vuelve un lazo tan fuerte, que solo se vuelve vulnerable hasta el momento en que esas dos almas se vuelven a rencontrar
En ese mismo momento no supe con exactitud su significado, pero ahora lo comprendo. Y ¿Sabes? ya he dejado de buscarte porque sé que nos volveremos a encontrar sin necesidad de buscarnos. Ese día no supe si dejarte ir, pero al final lo hice porque era lo mejor, desee decirte un "hasta pronto" o un "Estaré bien" pero ahora sé que decirte "Te amo" fue lo mejor para los dos.

viernes, 3 de agosto de 2012

▲97 En cada cristal hay una grieta.


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No siempre soy tan transparente como un cristal, muchas veces solo soy el cristal que se rompe y que nadie quiere volver a unir los pedazos. Quizá solo necesito un abrazo y que alguien diga que soy especial. Siento no poder ser perfecta y ser demasiado complicada para regalar una sonrisa cuándo todos los demás rien y no poder admitir mis errores cuándo me equivoco. Es complicado que alguien se acepte cuándo todo dentró de si esta mal, que alguien se amé sin que el espejo le eche en cara cada uno de sus defectos. Me siento tan perdida en un mar de confusiones y soledad. Abandonada en una isla sin nadie que me quiera rescatar, buscó a alguien que pueda ver atravez de lo que nadié vé. Que vea más de lo que reflejó sin querer, porque las personas solo se guían por mi apariencia, pero no entienden que nada es lo que parece ser.  En cada cristal hay una grieta que todos se empeñan en ignorar, piensan que lo imperfecto en la aparencia hace a las cosas feas y sin valor, no se detienen a pensar un solo segundo que quizá esa grieta puede contener más dentró de si, que una simple apariencia. Hasta la muralla más fuerte a simple vista, se puede derrumbar al posar tus dedos sobre ella, asi como la persona más fuerte por fuera se puede desmoronar por dentro sin que nadie lo noté, ni se preste a secar sus lagrimas cuándo llora en silencio, sola, en su habitación. 
Lo mismo pasa conmigo, es imposible saber como me reflejó a los de mi alrededor, como me ven ellos a mi. ¿Me veo fuerte? ¿O quizás, muy débil? ¿Soy bonita? ¿O me veo fea? Pero es que para mi, él como es mi aparencia es lo de menos, no tengo complejo con ello, tengo complejo en mi interior. ¿Que a nadie le interesa saber lo que pienso? ¿Que a nadie le interesa saber que hago en mis tiempos libres? Los que dicen conocerme saben que tengo el cabello castaño oscuro, ojos marrones claros, que mido menos de lo que debería, y mi peso es normal, según mi edad. Solo se conforman con lo que ven, no saben que amo leer novelas en internet, no quiren saber porque siempre me siento mal cuando escuchó las palabras "loco y enfermo",  no tienen idea de los problemas de mi casa ni porque muchas veces soy de la manera en que me demuestro, no se les pasa por la cabeza que tengo un blog, ni que mi mayor pasión es escribir. No saben mucho de mi, solo conocen como luzco por fuera y mi nombre, porque la mayoria de las personas en mi alrededor, solo se conforman con la aparencia y no en el interior, y no en lo que de verdad cuenta, no les interesa ver el contenido del cristal, sólo lo poco que refleja.