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Pequeños y hermosos mortales

sábado, 25 de mayo de 2013

▲111 Sin perder la esperanza.



Muchos día ya han pasado desde la ultima vez que te dije adiós.
No se exactamente que es lo que mi corazón debería sentir en este momento, creo que es igual que siempre.
Un poco de dolor, rabia, enojo, odio, desesperanza y decepción mezclados y revueltos haciendo una mezcla difícil de soportar.
Ya no puedo odiarte tanto como al principio, miles de veces he escuchado que odiar es darle demasiada importancia a una persona y ya no puedo darme ese lujo, de pensar tanto en ti. Las horas van pasando y sé que no volverán todos esos minutos que lentamente pasaron, llorando amargamente por no tenerte a mi lado.
Esos segundos sin tu presencia. Esos días con lágrimas sueltas, y una garganta desgarrada por gritos sin respuesta. Las manecillas del reloj, me echan en cara eso y más, me dicen que no sirvió para nada tanto tiempo desperdiciado por que al final tu no volverás.
Y puede ser difícil entender, que una persona que ames te haga tanto daño. No creo que haya palabras que se acerquen al dolor que causa una persona a la que le entregaste todo y al último te dejó sin nada.
Vamos buscando respuestas que siempre están muy claras, cuándo una persona te hiere ya no queda más remedio que olvidarla, aunque sea muy difícil, aunque el dolor nos invada, aunque el miedo surja acompañado de lagrimas y de tiempo perdido.  
Todo el tiempo que desperdicié estando a tu lado no volverá, tampoco él que pasé llorando por ti, ahora no me queda más que volver a empezar.